lunes, 31 de marzo de 2014

Crónica de una muerte anunciada

Pensaba dejar esta reseña para otro momento, pero no me aguanté. Estas líneas corresponden al primer escrito que me propuse a escribir debido al reto de las10 joyas de la literatura y trae mis impresiones/comentarios sobre la novela Crónica de una muerte anunciada, escrita por el afamado Gabriel García Márquez. Como realmente no tengo nada que añadir antes de iniciar con la reseña, los dejaré en paz para que lean y opinen.

A lo mejor hasta se animan a leerla.




Argumento [Editorial Sudamericana]
El día que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.

Había soñado que atravesaba un bosque de higuerones donde caía una llovizna tierna, y por instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de cagada de pájaros. «Siempre soñaba con árboles», me dijo Plácido Linero, su madre, evocando 27 años después los pormenores de aquel lunes ingrato. «La semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros», me dijo. Tenía una reputación muy bien ganada de intérprete certera de los sueños ajenos, siempre que se los contaran en ayunas, pero no había advertido ningún augurio aciago en esos dos sueños de su hijo, ni en los otros sueños de los árboles que él le había contado en las mañanas que precedieron a su muerte.

Tampoco Santiago Nasar reconoció el presagio. Había dormido poco y mal, sin quitarse la ropa, y despertó con dolor de cabeza y con un sedimiento de estribo de cobre en el paladar, y los interpretó como estragos naturales de la parranda de bodas que se había prolongado hasta después de la media noche.
***
En el prólogo de la novela, realizado por Santiago Gamboa éste nos cuenta cómo preguntó una vez a Gabo "¿Cuándo escribiría una novela negra?", a lo que el célebre escritor, Premio Nobel de Literatura respondió "Ya lo hice. Es Crónica de una muerte anunciada"
Me tomo el atrevimiento de tomar este pequeño párrafo del estupendo resumen/comentario realizado por Rincón del Vago (sí, debo admitir que rebusqué en esa página a ver si sacaba algo de valor) para iniciar mi reseña sobre la micro novela de Gabriel García Márquez. Afirmaré que no tengo idea de cuál es la edición que contiene el prólogo de Santiago Gamboa y no me molesté en buscarlo, así como tampoco leí ninguna introducción a la obra. Mi trabajo, en el que basaré las siguientes líneas, se limitó a la exploración de esas 80 páginas que componen mi edición (Cara-Cruz del Grupo Editorial Norma) de Crónica de una muerte anunciada.

Se califica novela negra como aquella obra donde abundan la violencia, la inseguridad, la corrupción y la injusticia. Se dice que puede generarse desde diversas perspectivas (detective, criminal, víctima o juez) y su objetivo es siempre mostrar la debilidad humana. Basándonos en estos tres puntos podemos descubrir que Gabriel García Márquez no se equivocó en darle tal denominación a su novelita. Ahora, bastaría con preguntarnos: ¿Qué perspectiva se utiliza? ¿Cuál es la debilidad que ahí se plasma?

La gran particularidad de esta obra, lo que en teoría literaria llamamos estructura dominante, es la narrativa en sí. Los cuatro tipos de perspectiva se empujan unos a otros para tomar las riendas de la historia y, al final, nos percatamos de que se funden para generar una nueva, aquella que yo llamaré “perspectiva colectiva”. Procedo a explicarlo.

Inicia la historia con un narrador omnisciente (que como personaje también queda involucrado en ella) que de buenas a primeras te establece un hecho: Santiago Nasar va a morir. Gabo juega perfectamente sus cartas desde la primera línea y a partir de allí es imposible dejar de lado el libro. Se crea un efecto inmediato, un evento sin precedentes: el final de la novela está escrito en el principio de la misma. Con esto tenemos, de una vez, lo que pasará pero estamos lejos de entender cómo será: he aquí el gancho de la historia, a ver quién puede soltarse.

Este “evento sin precedentes” es natural en los llamados cuentos policiacos donde se nos establece el día, el lugar y el momento sin dejar entrever de qué forma los personajes se verán en medio de ello. Es interesante, impactante, curioso. Creo, con humilde opinión, que este es el factor clave para el éxito de una buena novela policial y, a consecuencia, una buena novela negra. Los seres humanos tenemos la costumbre de querer entender los sucesos de la vida diaria y para ello debemos conocer hasta el mínimo detalle; sí, podemos saber en qué va a terminar, mas de nada sirve si echamos en falta la cronología de hechos.

Y quiero afincarme en la palabra cronología para inducir el siguiente punto: no es cualquier novela negra precisamente porque, a diferencia de muchas otras, parece dejar ubicados en un espacio-tiempo que se maneja en los ejes periodísticos y no en los ejes literarios. De esta manera, Gabriel García Márquez consigue idear un nuevo estilo: Una crónica literaria. El in media res de dos mundos que constantemente se pelean por apoderarse del ingenio colectivo: el periodismo y la literatura.

Los personajes en la novela saben que Santiago Nasar morirá a mano de los hermanos Pedro y Juan por haberle causado una injuria a los Vicario: ha mancillado el honor familiar al robarle la virginidad a Ángela Vicario, quien recientemente ha sido regresada por su flamante esposo, Bayardo San Román. Irónicamente, jamás sabremos si Ángela Vicario decía la verdad porque el pobre Santiago muere sin enterarse del porqué ni poder dar su versión de la historia.

A esto me refiero con una perspectiva colectiva: el criminal (Juan y Pedro Vicario) se mueven por Manaure gritando a viva voz que asesinarán a una vícima a causa de un daño causado (Santiago Nasar y Ángela Vicario), mientras un detective y un juez se interponen tratando de cambiar lo inevitable (Cristóbal "Cristo" y Margot Bedoya, Plácida Linero, Lázaro Aponte, entre otros). Todos y cada uno de ellos, a excepción de la víctima principal que continúa con su rutina sin saber que la muerte lo acecha, son participe de los sucesos dentro de la novela.

Resulta verdaderamente desesperante ver cómo Santiago Nasar se moviliza por su pueblo, entre sus conocidos y amigos sin sospechar por un instante que los gemelos Vicario pretenden matarlo. Resulta, además, absurdo ver cómo continuamente algunos personajes pretenden intervenir y se tropiezan con obstáculos invisibles que les impiden salvarlo. Esto es, por raro que parezca, una de las maravillas de Crónica de una muerte anunciada.

Después tenemos a la gama de personas que no hacen nada por la maraña de sentimientos negativos que los envuelven, como es el caso de Flora Miguel, la novia de Santiago Nasar. Hay rabia, indignación, decepción, miedo y demás. Es una novela negra en todo su esplendor cuyo título no pudo redactarse de mejor manera.

Cabe destacar, llegando a este punto, si realmente Santiago Nasar merecía morir o estaba destinado a sufrir tal final. Durante la autopsia del cuerpo (capítulo cuatro de Crónica de una muerte anunciada) se descubre que, actuaran o no Pedro y Juan, Santiago moriría a causa hipertrofia en el hígado. Como dije anteriormente, nunca se sabrá si Ángela Vicario decía la verdad o solo temía no poder dar la cara y quedar mal ante su esposo. Ante tales circunstancias, ¿Santiago Nasar debía morir a mano de los Vicario? ¿Ángela adelantó su inminente muerte? De la manera que fuera, aparentemente, Santiago Nasar estaba destinado a morir.

Cita favorita
Empezaban a desayunar cuando vieron entrar a Santiago Nasar empapado de sangre llevando en las manos el racimo de sus entrañas.