sábado, 15 de marzo de 2014

El viaje de la heroína


Argumento [Libros El Nacional]
Eugenia Blanc es una joven caraqueña de clase media que desea irse definitivamente del país, hastiada de la vida sosa e insoportable de la ciudad. Luis Tévez, su compañero de clases, es un joven provocador, iconoclasta, contestatario. Ambos deciden emprender juntos un viaje a Altamira de Cáceres, en búsqueda del abuelo de Eugenia, el único que puede facilitarle la salida del país. 

Blue Label/Etiqueta Azul muestra en sus páginas el drama interior del personaje así como la conflictividad de un país fracturado por la desesperanza. Con un habla fresca y lúdica, los personajes se relacionan con una naturalidad que es pocas veces lograda en la novelística de nuestras letras.
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Aquel ensayo que escribí para mi clase tenía como eje central “el viaje como elemento fundamental en la novela”, una teoría que cumplen perfectamente las 175 páginas de Blue Label/Etiqueta Azul. Otro de los temas bases, que a mi parecer se refleja en esta humilde reseña, es lo que implica el ferviente deseo de buscar el futuro en tierras lejanas: el desarraigo natal. Bautizada bajo el nombre de un licor exquisito y costoso, resulta ser una obra ligera pero cargada de simbolismos melancólicos, con hilos flojos y pasajes maravillosos.

El viaje como elemento fundamental en la novela es uno de los arquetipos más antiguos en el mundo de la literatura; tenemos a Odiseo, a Jasón, a Moisés, a Marco Polo, a Dante, a Don Marcial… una infinidad de personajes cuya evolución se dio a través de un largo y tedioso proceso que Joseph Campbell define como “El Viaje del Héroe”. Blue Label/Etiqueta Azul no puede escapar de esta categoría, aunque esta vez el papel de héroe lo ejerce una mujer: Eugenia Blanc.

Lejos de ser un personaje precisamente original, Eugenia es la típica joven venezolana que se deja llevar por la corriente de una sociedad que lentamente la asfixia y le produce tormento. Acostumbrada a aparentar, acostumbrada a decir lo que otros pretenden escuchar, acostumbrada a no sentir aprecio por nadie particular. Su sueño es alejarse de todo, desligarse de lo que la mantiene atada para recorrer un rumbo diferente: ser francesa, dejar de ser venezolana.

Todo cambia cuando conoce a Luis Tévez y es transportada a otra dimensión, a un mundo donde abundan la desinhibición, la honestidad, la extravagancia y, sobre todo, la expresividad. Tres factores que acaban creando el efecto de un verdadero coctel molotov en el interior de Eugenia, quien jamás había presenciado algo semejante. Este panorama es la apertura (el “viaje iniciático”) porque Eugenia Blanc no volverá a ser igual tras haber entrado en la casa de Titina Barca; desde entonces quiere mucho más. Y no es sorpresa encontrar a un Luis Tévez dispuesto a dárselo.

La propuesta del viaje en busca del abuelo desconocido desubica totalmente a la protagonista, quien a pesar de tener el firme deseo de marcharse a Francia nunca ha pensado seriamente en ello. Algo irónico, pero no particular si tomamos en cuenta que es fácil tomar decisiones cuando no sabemos qué precio supone. De la forma que fuera, no resulta difícil marcharse por las estropeadas carreteras de Venezuela hacia Altamira de Cáceres en compañía de Luis Tévez y Vadier.

El elemento del viaje en la novela es de plano físico y plano espiritual, es decir, se presta como un factor tangible –literalmente, Eugenia se traslada de un pueblo a otro- y como una muestra de la firmeza y constancia que poco a poco va adquiriendo a la hora de ejercer sus acciones. Las conversaciones con su padre, los recuerdos del hermano fallecido, las constantes reflexiones sobre la Venezuela bañada en propagandas políticas y la Venezuela desahuciada a causa de locuras idealizadas; las pasiones desatadas por Luis Tévez, los lazos creados a base de confianza sincera con Vadier y Titina, la intención de alcanzar una meta.

“El futuro está lejos, el pasado y el presente son cuadros de costumbres…”, frases como estas se consiguen a lo largo de la historia demostrando la visión que se tiene de la vida, la inercia que –a su consideración- ha regido sus días desde siempre y el inevitable dominio que los tres tiempos alcanzan a tener en nosotros; a fin de cuentas, somos la acumulación de las historias que vamos recopilando.

Eugenia no se embarca en la búsqueda de su abuelo, sino en la búsqueda de sí misma: su pasado, que constantemente la atemoriza y la ha convertido en lo que es; y su futuro, la oportunidad de conseguir una forma para abandonar la tierra que jamás llegó a significar algo… la oportunidad para olvidar, tal como lo hizo durante las vacaciones mientras bebía botellas y botellas de Blue Label.

Cita favorita
El futuro está lejos, el pasado y el presente son cuadros de costumbres…

Dato curioso
Lo he mencionado antes: la novela está bautizada con el nombre de un licor, para ser exactos de un whisky promocionado por la marca Johnnie Walker. Y es precisamente ese licor el que va a manejarse por los paisajes de esta novela y, a su manera, condicionará los momentos que los personajes viven. Representa el deseo, la soledad, la melancolía, la alegría, la tristeza… representa la calidad y la intención de la novela en sí.