viernes, 26 de febrero de 2016

La travesía de Mark


Argumento [S.A. EDICIONES B]
Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto.

Pero él está vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara. Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables. Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.

Con un final sorprendente, El marciano es una novela brillantemente construida, un delirio ingenioso, con una mecánica del suspense que sorprenderá al lector una y otra vez y le hará perderse en el cosmos de la naturaleza humana y la lucha por la supervivencia. Una experiencia literaria excepcional en gravedad cero.

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No soy experta en la temática de la ciencia ficción. De hecho, mi acercamiento al género ha sido a través de Asimov (un escritor que amo) y poco sé de los clásicos. Sin embargo, creo que haberme topado con El Marciano fue un golpe de suerte y me alegra que haya sido una de mis primeras lecturas del 2016.

Una de las cosas más difíciles del libro es entender las disertaciones científicas porque para un inexperto la ciencia es magia avanzada. Andy Weir es minucioso al escribir, elabora un esquema muy bien planteado de las acciones del ser humano y cómo estas reaccionan en el entorno. Quizás lo más pesado haya sido lidiar con mi incapacidad personal de comprender a cabalidad ciertos aspectos, pero el viaje planteado te invita a ser cada vez más exigente y la experiencia se convierte en algo increíble.

Lo mejor de todo es Mark. Su buen humor es equivalente al ingenio fantástico que posee; cuando tienes un personaje abandonado consigo mismo esperas otro tipo de cosas. Mark está tan deseoso se sobrevivir que ni siquiera tiene tiempo para sí mismo. Se trata de un astronauta hilarante, un personaje en búsqueda de atención que acaba por conseguirla luchando incluso contra sus propias limitaciones.

Hay breves instantes donde la mente divaga hacia la sensación de soledad, aislamiento y abandono; y casi al mismo tiempo, logra encauzar se en un flujo de pensamientos positivos. No hay cuestionamientos filosóficos porque requiere acción, no reflexión, para mantenerse con vida. Cuando se está sólo frente a un entorno árido y arisco, resta reírse y continuar avanzando. Aunque no hay una introspección típica, sí permite que nos preguntemos cuánto es suficiente a la hora de actuar en pro de nuestra integridad física y mental. Y eso es bueno porque impulsa las acciones hasta un desenlace conmovedor.

Es un libro entretenido, te mantiene en vilo a la espera de una solución favorable. Quieres que Mark vuelva a casa porque quieres a Mark; si me lo preguntan, me parece muy significativo porque pocas veces logramos crear una verdadera empatía con los protagonistas. La travesía de Mark no abarca el espacio sino la conciencia de su propia existencia, alterada por una serie de circunstancias ajenas e impensables. Habla sobre descubrirnos, sobre explotar nuestras mejores cualidades; no es sobre esperanza, es sobre hacer realidad las posibilidades.