martes, 19 de abril de 2016

El mundo encantado de Ela


Argumento
No todo es plácido y sencillo en el mundo de los cuentos de hadas, un lugar en el que Ela podría lograr la felicidad, de no ser por el absurdo reglado mágico que le hicieron al nacer: el don de la obediencia. No es un obsequio inocente, ya que debido a ese conjuro, cualquiera puede forzar a Ela a realizar las más extrañas acciones.

Además, su vida cada vez es más complicada: madrastras autoritarias, internados estrictos, órdenes por doquier. Indefensa en ese mundo poblado también por elfos, brujas y príncipes de ensueño, Ela decide ir en busca del hada que la hechizó. En su viaje descubrirá que sus más importantes dones son el ingenio, la simpatía… ¡y una chispa de magia!

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En el 2004 bajo la dirección de Tommy O'Haver vio luz una fantástica película protagonizada por Anne Hathaway y Hugh Dancy. Esa era la única versión de Ella enchanted que conocía… hasta hace un par de días. Mi aproximación a la novela corta de Gail Carson Levine –en español: El mundo encantado de Ela (1997)– fue distinta a la de cualquier lector, porque ya había digerido los maravillosos números musicales de la película. Fue realmente como leer un remake; lo que no significa que me haya gustado menos, sino todo lo contrario.

Yo no estoy muy familiarizada con la literatura infantil. De niña lo único que llegó a mis manos fueron libros canónicos como El principito, El caballero de la armadura oxidada, y los adulterados cuentos de los Grimm y Hans Christian Andersen. Después de eso, mi plataforma de despegue fueron Harry Potter y Narnia. Leer El mundo encantado de Ela es darte una nueva oportunidad para ser niño.

Tengo que admitir que la trama del libro es infinitamente más interesante que la trama de la película, pero después de investigar un poco elaboré una teoría muy sencilla: ambas cosas están destinados a un público diferente. Aunque Gail Carson Levine escribió también el guion el film, es notable la diferencia entre una cosa y otra. No pretendo hacer una burda comparación, así que me limitaré al fabuloso librito que leí antes de irme a dormir hace cuatro días.

Ella es un personaje encantador. Es bastante significativo que sea precisamente el don-regalo de Lucinda lo que la convierta en un espíritu rebelde; Ella se retuerce con cada orden, negada a sentirse un títere. No se trata de una típica Cenicienta, sino de una hermosa niña que tiene ansias de libertad… como cualquier ser humano. No es un carácter tempestuoso, sino un carácter sensible.

Ella encarna muy bien lo que implica ser vulnerable ante las imposiciones de los demás. La fortaleza de Ella es creer en sí misma y no hay ningún tipo de fingimiento en su manera de pensar o actuar; terminé encariñándome con su torpeza, su ingenio y su amor por el lenguaje. Más que refrescante, Ella es inspiradora.

Pienso que lo mejor de la novela es la solidez de sus personajes. Admitiré que les da cierto matiz estático, muy arquetipal: Olga es empalagosa, Hattie es envidiosa, Olive es egoísta, Mandy es maternal, Peter es avaro… La mayor profundidad está en Char y Ella, algo bastante lógico debido a que son los protagonistas de la historia. Hay mucha calidez en ellos y se contrapone muy bien al ambiente cargado de vicios de la familia de Ella. Me gustó muchísimo el desarrollo de su relación, las cartas eran divinas; no es una historia convencional del príncipe y la plebeya.

Otro aspecto bastante entretenido fueron las criaturas fantásticas. Mientras Ella viajaba en busca de Lucinda, era posible conocer esos pequeños mundos conformados por seres mitológicos que conviven tan bien con los humanos pero recelan sus secretos. Adoré a los ogros, son tan detestables que causan gracia. Hay un juego muy bueno de elementos, se nota que la autora supo aprovechar cada cosa mínima que ponía en relieve.


Sin lugar a dudas es la clase de libro que les leeré a mis hijos antes de ir a dormir.