viernes, 14 de febrero de 2014

Febrero

Febrero es el mes más corto del año y en Venezuela contiene una cantidad considerable de fechas conmemoradas al orgullo nacional; desde el afamado día de la Virgen de la Candelaria, pasando por el fallido Golpe de Estado de 1992 (que por asombroso que parezca es motivo de fiesta hoy en día gracias al gobierno) y llegando al importantísimo día celebrado en honor a la Batalla de la Victoria. Este año 2014, febrero parece convertirse nuevamente en el escenario de un movimiento gestado espontáneamente, casi por accidente.

No pretendo convertir este escrito en una simple crónica, porque dar una cronología a los hechos que se han venido suscitando estos días es terriblemente complicado a causa de la falta de información; por el contrario, escribo hoy para dar mi testimonio de lo que implica toda esta situación, que paulatinamente se ha tornado iracunda y angustiosa. Para Venezuela, la semana dio inicio el miércoles 12 de febrero y continuó con una serie de hechos que para el día de hoy, 14 del mismo mes, no finalizan.


febrero 14, 2014 12:17pm // Cortesía de La Patilla

Como dije anteriormente, no es fácil aclarar que ha sucedido. Soy una de las pocas que, a petición de sus padres, tuvo que quedarse en casa mientras los estudiantes –y otras personas, no engañaré diciendo que solo eran universitarios- eran perseguidos y atacados por efectivos de la policía y la guardia nacional, personas que un día juraron protegerlos, en las calles de las ciudades más importantes del país. Con los medios nacionales cerrados y dispuestos para la censura, a los venezolanos solo nos queda confiar en Twitter, Facebook o Instagram para informarnos de la realidad. Y notamos, entonces, que la realidad ha adquirido una tonalidad muy oscura.

No es un secreto, al menos para la mayoría de nosotros, que Venezuela es un país colmado de penurias y padecimientos; inseguridad, desabastecimiento, corrupción, escases, censura y represión podrían ser enumerados como los principales problemas. Lo cierto es que además de la grave crisis económica y política, esta hermosa Nación es víctima de un problema social que este gobierno tiránico ha remarcado como si le encantara poner el dedo sobre la llaga; hoy más que nunca Venezuela está partida en dos mitades y es imposible decir cuál de ellas se encuentra peor.

Las protestas realizadas durante estos dos días, que poco a poco adquieren fuerza, son el producto de una chispa que ha tratado de ser apagada durante muchos años. Diminuta al principio, hoy parece humear para definitivamente explotar en la cara de un sistema antidemocrático como una bomba de insuperables magnitudes. Lo comenté el pasado mes de diciembre, nadie sabe con certeza qué es lo quiere lograr con tanto alboroto, solo se escuchan las consignas de un pueblo que busca el cambio porque tras quince años de opresión no pueden soportarlo más. El problema es, ¿Qué pasará después? ¿Qué sucederá cuando Caracas, Valencia, San Cristóbal y Venezuela entera esté prendida en llamas?

No hay líderes que podamos seguir, la confianza depositada en los dirigentes de la oposición y los miembros del oficialismo se ha convertido en una pantalla de humo. Las personas comienzan a salir a las calles porque no quieren vivir atadas, no quieren esperar el tiempo de Dios aunque sea perfecto… porque han sido silenciados durante demasiados años y de maneras inhumanas. La democracia en Venezuela, manchada con sangre patriota, no es una realidad porque el régimen empieza a adentrarnos en lo que será, posiblemente, la peor de las dictaduras y de eso se sabe bastante en este país.

Vengo diciendo desde hace mucho que espero un cambio. Confié ciegamente en figuras que se han quebrado a lo largo del último año y hoy no consigo consuelo en ninguna propaganda política, no encuentro a ningún líder definido. Y en estado semejante se encuentran muchos, razón por la cual centenares de personas continúan adheridas a las calles entonando protestas continuas sin escuchar las voces de la MUD o las voces del gobierno. Venezuela marchó ayer, marcha hoy y marchará mañana porque tiene ganas de vivir; y está tan acostumbrada a los oídos sordos, a las respuestas amenazantes, al cruel atropello que está dispuesta a tomar cualquier camino que sea necesario. El problema es, ¿Quién asumirá el mando cuando caiga Nicolás Maduro? Realmente, ¿Qué cambio estamos buscando? Ya no se trata de encontrar soluciones, se trata de buscar la supervivencia de los venezolanos.

Igual que mis compatriotas no creo más en los Poderes Públicos ni en salidas electorales; entiendo por qué gritan, comparto la necesidad de ser escuchada por quienes llevan las riendas del país –y el mundo- y apoyaré hasta el fin de mis días cada canto que hagan. Por esto les diré a los líderes que encendieron la llama y a los líderes que quisieron apagarla: se les agotó el tiempo, empiezan a perder el control. Afuera hay un pueblo furioso, hay un pueblo muerto de hambre, hay un pueblo cansado de subsistir en una realidad injusta, hay un pueblo que camina a ciegas en la oscuridad para encontrar la salida del túnel aunque al final se tropiece con un inminente caos.

Y ese es el pueblo en el que creo, ese es el pueblo al que pertenezco. Creo fervientemente que no se conformarán con las migajas de pan que puedan darle, creo en la fuerza de voluntad que tienen para continuar luchando, creo en que no se entregarán de nueva cuenta a este régimen opresor. No es el tiempo de Dios, es el tiempo de Venezuela. No es momento de esperar que alguien nos dirija, es momento de coger al toro por los cuernos y decidir qué es lo que queremos… es momento de convertirnos en líderes.

febrero 14, 2014 12:17pm // Cortesía de La Patilla

A los medios nacionales, ¿Su compromiso no es con la verdad? Son profesionales que un día decidieron dedicarse a la comunicación; la comunicación es la entrega de conocimiento y el conocimiento es poder, es fuerza, es voz. Son el vínculo que une personas, ciudades, estados, países, continentes… son el espejo de la realidad, no la empañen a base de engaños. ¿Pueden dormir sabiendo que incumplen con su deber? ¿Tiene más peso la amenaza de CONATEL que el llanto de un pueblo desinformado? No es posible que debamos confinarnos a las redes sociales, no es justo que debamos conformarnos con sintonizar a NTN24 por Internet. Muertos, heridos, desaparecidos… ¿Cuántas familias han sido dañadas estos quince años? ¿Cuántas personas son obligadas a quedar ocultas entre las sombras? ¿Cuánto ha sido escondido para evitar una sanción? Es una vergüenza la televisión y la radio en este país. 

Lo mismo para los presidentes de todas las Naciones y Estados y para los que rigen los organismos de la ONU, ¿Qué les sucede? ¿Qué espera el mundo para pronunciarse? ¿Por qué se habla de Irán, de las Coreas, de Rusia, de Estados Unidos si en Venezuela también batallamos una guerra de múltiples aspectos? No quiero pensar que esperan ver una verdadera masacre para tomar medidas, no quiero pensar que esperan ver el final de los venezolanos. Nadie espera que ingresen los cascos azules, que se envíe una bomba nuclear… solo se quiere solidaridad, porque aquí también alzamos la voz para ser escuchados. Tantos países que defienden la democracia, tantos presidentes que se autodenominan defensores de los derechos humanos… ¿Cómo pueden guardar silencio?

Sé que sonaré muy descarada escribiendo esto desde la comodidad de mi casa, pero fuera de estas paredes continúan congregándose los estudiantes a sabiendas de que arriesgan su vida. Gritan, chillan, patalean. Tienen insignias tricolores con estrellas blancas, pancartas con certeras quejas, se saben de memoria el himno nacional y no le tienen miedo a los perdigones. Son la representación de la esperanza, de la búsqueda de paz, del cambio. Pueden rodearlos policías, guardias y militares y no amainarán su firmeza, pues correrán a esconderse de la euforia sangrienta y retornarán con más potencia. No abandonan la calle porque esa es la salida.  

Febrero se ha constituido como el escenario de una verdeara revolución y corren rumores de que marzo también lo será. Ojalá esta entrada no pase a ser otro simple comentarios respecto al tema y todo su contenido se cumpla; si no defendemos lo que se ha venido construyendo desde el miércoles doce, estaremos perdidos… encendemos la llama ahora o estaremos condenados a vivir en las penumbras.

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